Dudas Resueltas

Preguntas Frecuentes por Especialidades

Respuestas claras y científicas a las preguntas más habituales que nos hacen las pacientes en la consulta de Reus y Tarragona.

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1. Suelo Pélvico Femenino

No, en absoluto. La exploración es indolora y se realiza con la máxima delicadeza. Utilizamos ecografía funcional y terapia manual suave. Nunca realizamos ninguna maniobra sin explicártela previamente y contar con tu consentimiento expreso. Nuestro objetivo es que te sientas en un espacio seguro y cómodo.

Sí, clínicamente no supone ningún inconveniente. Durante la menstruación podemos trabajar a nivel ecográfico, diafragmático, postural o de movilidad pélvica. Aun así, la prioridad es tu confort: si ese día te sientes más incómoda, podemos readaptar la sesión por completo o modificar la fecha de la cita sin problema.

Sí. Se conoce como Incontinencia Urinaria de Esfuerzo. Las guías uroginecológicas internacionales recomiendan la fisioterapia especializada como primera línea de tratamiento. Entrenando la fuerza, el tono y el timing de activación de la musculatura perineal, más del 85% de las mujeres logran revertir o mejorar significativamente las fugas sin necesidad de cirugía.

La incontinencia de esfuerzo se produce por un aumento de presión abdominal (al toser, reír, coger peso) cuando el suelo pélvico no es lo bastante competente. En cambio, la incontinencia de urgencia (o vejiga hiperactiva) es una necesidad imperiosa y repentina de orinar, a menudo con fugas antes de llegar al baño, vinculada a una hiperactividad del músculo detrusor de la vejiga. Ambas tienen tratamientos de fisioterapia específicos.

No. A pesar de ser muy populares, los ejercicios de Kegel (contracciones repetidas) están contraindicados si tienes una musculatura hipertónica (demasiado tensa), algo frecuente en dolor pélvico o dispareunia. En estos casos, hacer Kegels puede agravar el dolor. Siempre es necesaria una evaluación previa para determinar si necesitas tonificar o bien relajar.

Un prolapso es el descenso de un órgano pélvico (vejiga, útero o recto) hacia las paredes de la vagina. La fisioterapia no puede hacer retroceder un prolapso avanzado, pero es fundamental para detener su progresión, aliviar la sensación de pesadez y gestionar las presiones abdominales (hipopresivos). Si requiere cirugía, la rehabilitación pre y postoperatoria garantizará el éxito.

Absolutamente. El dolor en las relaciones nunca debe normalizarse. Puede deberse a un exceso de tensión (hipertonía) muscular, cicatrices posparto, endometriosis o irritación nerviosa. A través de terapia manual miofascial, radiofrecuencia, técnicas de relajación y biofeedback, reeducamos la musculatura para que recuperes el placer y tu calidad de vida sexual sin dolor.

La disminución de estrógenos durante la menopausia produce una pérdida de colágeno y elasticidad en los tejidos perineales y vaginales. Esto puede desencadenar sequedad, atrofia vulvovaginal, pérdidas de orina de nueva aparición o prolapsos. El ejercicio terapéutico específico y la radiofrecuencia celular son herramientas excelentes para mantener la troficidad del tejido y prevenir síntomas.

La ecografía funcional es una herramienta clave que nos permite ver en tiempo real cómo se mueven tus músculos y órganos internos (vejiga, útero, recto) tanto en reposo como ante esfuerzos como toser o empujar. Te ayuda a entender y visualizar si estás haciendo bien las contracciones y nos permite medir objetivamente la evolución del tratamiento.

Cada cuerpo responde a su ritmo, pero en términos generales, los pacientes comienzan a notar una mejora clara en los síntomas entre la 3ª y 4ª sesión. Los tratamientos conservadores de suelo pélvico suelen durar entre 2 y 4 meses, combinando las sesiones en la clínica con las pautas de ejercicios personalizadas para realizar en casa.

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2. Suelo Pélvico Masculino y Urología

Inmediatamente después de que el cirujano te retire la sonda vesical (generalmente entre 2 y 3 semanas tras la intervención). Comenzar lo antes posible es crucial para despertar la musculatura esfinteriana antes de que se atrofie, acortando dramáticamente el tiempo de incontinencia severa posoperatoria.

Sí, la gran mayoría de hombres recuperan la continencia total. Tras una prostatectomía radical, el esfínter interno es extirpado junto con la próstata. El reto es reeducar el esfínter externo (el que sí controlamos voluntariamente) para que asuma el trabajo. Con constancia y las pautas adecuadas, el porcentaje de éxito es muy elevado.

Es un proceso médico-clínico totalmente respetuoso, explicado al detalle e indoloro. Integramos tecnología de vanguardia como la ecografía funcional transabdominal (sobre la zona suprapúbica) para ver cómo contraes el esfínter. También podemos realizar valoraciones intracavitarias para tratar hipertonías, siempre bajo estricto consentimiento.

Puede ser un signo del Síndrome de Dolor Pélvico Crónico (a menudo diagnosticado erróneamente como prostatitis abacteriana) o de un atrapamiento nervioso. El ciclismo prolongado genera isquemia y microtraumatismos en el periné. La fisioterapia mejora la vascularización y reduce la tensión miofascial que provoca el dolor.

Sí, siempre que el origen sea musculoesquelético o vascular (no puramente psicógeno ni por causas médicas severas). Una musculatura isquiocavernosa y bulbocavernosa tonificada y bien vascularizada es esencial para lograr y mantener la rigidez del pene. Trabajamos para mejorar el aporte sanguíneo y la respuesta muscular eréctil.

El nervio pudendo se encarga de la sensibilidad y el control motor de los genitales y el periné. Cuando queda 'atrapado' o comprimido entre ligamentos o músculos tensos, genera ardor, descargas eléctricas o sensación de aguja, empeorando al estar sentado. Mediante técnicas de movilización neural y relajación tisular, logramos liberarlo.

Sí, absolutamente. A menudo derivada de cirugías rectales (hemorroides, fístulas, cáncer colorrectal), estreñimiento crónico o problemas neurológicos. Desde la fisioterapia coloproctológica trabajamos la coordinación anorrectal para que el esfínter externo se relaje correctamente al evacuar y mantenga la continencia el resto del tiempo.

Son fundamentales. El hombre no tiene las mismas referencias corporales internas que la mujer. Con el biofeedback (una pantalla que muestra tu contracción) y la ecografía, aprendes intelectualmente dónde están los músculos exactos (como el bulbocavernoso o el esfínter uretral) para controlarlos sin usar los abdominales para compensar.

Es la recomendación de oro. Realizar de 2 a 4 sesiones previas (prehabilitación) permite aprender y registrar mentalmente cómo es la contracción del esfínter urinario sano. Tras la cirugía, con la inflamación y los tejidos alterados, encontrar ese músculo desde cero es mucho más difícil. Prepararse acelera exponencialmente la recuperación.

No debes abandonar el deporte, pero seguramente lo adaptaremos temporalmente. Si existe un problema severo, evitaremos abdominales hiperpresivos, halterofilia pesada y la bicicleta de sillín fino hasta que el esfínter adquiera tono. Diseñaremos rutinas seguras que te permitan entrenar sin poner en riesgo la recuperación perineal.

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3. Preparación y Acompañamiento al Parto

Lo ideal es alrededor de las semanas 28 a 32. Nos da un margen fantástico para preparar los tejidos perineales, enseñar la biomecánica del parto y empoderar a la madre. Sin embargo, si sufres dolor pélvico, ciática o pubalgia, puedes acudir mucho antes (en el segundo trimestre) para tratar el dolor osteoarticular de forma segura.

La evidencia científica confirma que realizar el masaje perineal a partir de la semana 34 reduce significativamente el riesgo de trauma perineal severo o episiotomía. En consulta te mostramos la presión exacta, la dirección del estiramiento en U y el aceite adecuado para que tú o tu pareja podáis realizarlo cómodamente en casa.

¡Sí, y es absolutamente recomendable! El acompañante toma un papel activo fundamental. Le enseñamos maniobras para aliviar tu dolor lumbar durante las contracciones, cómo hacer masajes de descarga pélvica, cómo sostenerte en las distintas posturas de dilatación y, si lo deseáis, cómo aplicar el masaje perineal en casa.

El dolor no debe normalizarse ni sufrirse en silencio durante el embarazo. Debido a la relaxina (hormona que relaja ligamentos), existe hiperlaxitud articular. Realizamos terapia manual suave, liberación miofascial, corrección postural y estabilización pélvica para que disfrutes de un embarazo activo y sin limitaciones de movilidad.

Re-aprendemos que la pelvis no es rígida, sino un túnel dinámico que cambia de forma (abriendo el estrecho superior y luego el inferior) según desciende el bebé. Practicamos asimetrías, uso de la fitball, posturas de cuadrupedia y cómo colocar tu cuerpo para favorecer el encajamiento, acortar el expulsivo y aliviar el dolor.

El antiguo pujo en apnea (coger aire, aguantar la respiración y empujar bruscamente) proyecta una presión destructiva contra tu periné, aumentando desgarros y hemorroides. Nosotros enseñamos el pujo en espiración (soltando el aire o fonando), que respeta la fisiología y acompaña el expulsivo de forma segura y protectora para tus tejidos.

El uso del EPI-NO solo debe realizarse si existe indicación específica y bajo instrucción directa de un fisioterapeuta, para evitar microdesgarros o sobreestiramientos. Preferimos priorizar la elasticidad mediante terapia manual y biomecánica antes que el uso indiscriminado de balones de expansión, garantizando tu seguridad.

Muchísimo. Incluso sin expulsivo vaginal, tu suelo pélvico ha soportado 9 meses de incremento de peso gestacional. Te ayudaremos a preparar el organismo para una rápida recuperación quirúrgica (tratamiento de cicatrices) y a mantener el tono muscular de la faja (core), reduciendo riesgos de diástasis y lumbalgias.

Es esencial. La pelvis debe transformarse: en la fase de dilatación debe abrirse por arriba (estrecho superior), y en el expulsivo, por abajo (estrecho inferior), alejando el sacro. Una mujer inmovilizada tiene mucha más dificultad. Conocer y practicar estos movimientos (nutación/contranutación) acorta drásticamente las horas de parto.

Sí, el ejercicio de bajo impacto, supervisado clínicamente, aporta enormes beneficios: oxigena la sangre, estabiliza la glucosa y mantiene la fuerza muscular para afrontar el esfuerzo físico del parto. Lo implementamos mediante una progresión segura, respetando tu condición física base y protegiendo el bienestar fetal.

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4. Recuperación Postparto y Diástasis Abdominal

Aconsejamos realizar la valoración completa una vez superada la cuarentena, alrededor de la 6ª semana para partos vaginales, y la 8ª semana para cesáreas. En esta revisión tomamos una 'fotografía' global de cómo han quedado los tejidos, el estado de la línea alba (diástasis) y la posición de los órganos internos.

Definitivamente. Durante el embarazo tu peso y presiones aumentaron drásticamente sobre el suelo pélvico, independientemente de la vía de parto. Además, en la valoración nos enfocaremos profundamente en tratar la cicatriz abdominal para evitar adherencias profundas que puedan comportar restricciones de movilidad o dolor lumbar futuro.

La diástasis es una separación excesiva entre los lados del abdomen por distensión de la línea alba. Si notas un abultamiento hacia fuera (en forma de cresta) al incorporarte de la cama, es un signo evidente. Nosotros lo evaluamos milimétricamente mediante ecografía en tiempo real y pruebas de competencia funcional ante el esfuerzo.

La inmensa mayoría (especialmente diástasis menores de 3-4 cm) pueden rehabilitarse espectacularmente mejorando la competencia abdominal (radiofrecuencia para regenerar colágeno, trabajo del core profundo y reprogramación postural). Solo casos severos de rotura fascial requieren cirugía, pero la fisioterapia previa sigue siendo vital.

Las cicatrices deben comenzar a tratarse en cuanto han cerrado superficialmente y no hay puntos sueltos, generalmente hacia la 4ª-6ª semana. Empleamos terapia manual fascial, radiofrecuencia y herramientas desfibrosantes para devolver elasticidad al tejido y evitar pinzamientos nerviosos profundos o adherencias.

En el posparto, los abdominales tradicionales (los 'crunches' de gimnasio) son perjudiciales porque dirigen una onda de presión brutal hacia el suelo pélvico aún frágil y abren la diástasis. Son recomendables los ejercicios de activación del transverso profundo y la gimnasia abdominal hipopresiva, siempre pautados de forma personalizada.

Retomar prematuramente el impacto es la causa número uno de prolapsos en mujeres jóvenes. Debes dar tiempo a que los tejidos se regeneren y el suelo pélvico recupere su automatismo contráctil, generalmente no antes del 5º o 6º mes, y solo una vez que hayamos certificado en consulta tu aptitud funcional frente al rebote.

Es un síntoma de alarma que sugiere un posible descenso de órganos (prolapso) debido a la distensión de los ligamentos de sostén tras el esfuerzo del parto. Aunque es habitual, no es saludable, y es imprescindible realizar una valoración para diagnosticar el grado y detener su avance con un protocolo de refuerzo urgente.

¡Por supuesto! Entendemos perfectamente la realidad logística de las primeras semanas de maternidad. Tu bebé es siempre bienvenido e intentaremos ofrecer el entorno más empático y amable, adaptando la sesión a vuestras necesidades de lactancia, calma o atención.

Nunca es demasiado tarde. La musculatura esquelética es maleable y entrenable toda la vida. Así que, si sigues experimentando fugas, dolor sexual o pesadez perineal 2, 5 o 10 años después, la fisioterapia de suelo pélvico mantiene una enorme eficacia y te ofrecerá una mejoría radical en tu calidad de vida diaria.

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